| Abordaje Preventivo Osteopatico de las lesiones deportivas |
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Pagina 4 de 4 Caso práctico: Prevención del síndrome supraespinoso. El síndrome del supraespinoso, definido como la inflamación del tendón del supraespinoso por el rozamiento producido en el espacio subacromial con el movimiento activo del hombro, tiene un origen multifactorial. En un sujeto asintomático es posible encontrar factores que predisponen a sufrir dicho síndrome con la repetición de gestos deportivos que soliciten en elevación y abducción el brazo por encima de los 80-90º (natación, aeróbic, musculación…). Factores predisponentes: • Raquis cervical inferior defectuoso (disfunciones somáticas cervicales con facilitación medular) que conlleva desequilibrio tónico entre agonistas y antagonistas. • Deficit aporte vascular es por disfunciones dorsales altas y ganglio estrellado cervical. • Desequilibrios posturales (posturas cifóticas o anterioridades). En ambos se altera la biomecánica del hombro y el ortosimpático vascular del cráneo y MMSS • Disfunciones complejo articular del hombro (rotaciones claviculares, superioridades humerales, fijaciones escapulares) que alteren la biomecánica fisiológica y comprometan el espacio subacromial. • Lesiones viscerales (ptosis o congestión hepática) tensiones fasciales que traccionan de elementos óseos como la coracoides, bloqueando la escápula. Todos estos factores, pueden coexistir en el sujeto de forma silenciosa. El individuo en actividad diaria no eleva el brazo en exceso y puede permanecer asintomático largo tiempo, hasta que inicia la actividad deportiva y la repetición del gesto lesivo no tardará en desencadenar dolor e impotencia funcional. ¿Debido a la actividad deportiva? En parte sí, la actividad deportiva ha sido el factor desencadenante, pero necesita de una la situación funcional, de la que partió el individuo antes del inicio de la actividad. Otros ejemplos de disfunciones somáticas (hipo movilidades) y las hipermovilidades reaccionales más frecuentes: -Hipomovilidad en rotación tibial predisponen a sufrir síndrome femoro-rotuliano o disfunciones meniscales. -Hipomovilidad de charnela lumbosacra predisponen a sufrir radiculalgias, procesos degeneración discal. -Hipomovilidad de codo predispone a sufrir “muñeca abierta”. -Hipomovilidad de charnela cervicodorsal predisponen a sufrir epicondilitis o epitrocleitis por deficiencia neurovascular cervicodorsal. Conclusión: • Todo sujeto debería someterse a una sesión de osteopatía antes de iniciar o durante la práctica deportiva, aun estando asintomático, para corregir las disfunciones somáticas osteopáticas, ya que son regiones más propensas a lesionarse mecánicamente. • La osteopatía tiene una acción preventiva fundamental sobre los factores internos predisponentes a lesiones deportivas, mejorando la situación de partida del individuo. • Los osteopatas tenemos el deber de informar al sujeto sobre medidas de higiene deportiva (calentamiento, enfriamiento, límite dolor, hidratación…) incluso sobre qué práctica deportiva es perjudicial o beneficiosa ajustándose a las características individuales del sujeto. • Esta en nuestra mano concienciar al individuo para que se sienta responsable activo del mantenimiento de su salud, para que cuide y preserve su cuerpo.
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