| Desarrollo neurobiológico del dolor fetal y neonatal |
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Pagina 1 de 5 Dr.Alfredo Carboni Dr. Pablo M. Ingelmo Los niños no tienen dolor. Si lo tienen, no lo recuerdan. Pavadas del refranero popular En los últimos quince años los estudios en los problemas de dolor en los neonatos, lactantes, niños y adolescentes tuvieron una atención casi sin precedentes. El reconocimiento de la importancia del control del dolor en niños permitió centrar la atención en estudios de neurobiología básica que localizaron las investigaciones en el desarrollo anatómico, fisiológico y de neurotrnasmición. Los avances en los conocimientos del desarrollo neurobiológico, en especial en los niveles de organización cerebral, mostraron que el sistema nervioso del niño no es simplemente un sistema nervioso adulto inmaduro. Actualmente sabemos que los neonatos y lactantes perciben el dolor desde el nacimiento, y éste se asocia a respuestas adversas tanto desde el punto de vista fisiológico, neuroendócrino y del comportamiento. TEORÍA DE LA NEUROMATRIZ A mediados de la década del 90 Loeser y Melzack describieron, a partir de experiencias en pacientes parapléjicos, una nueva teoría que involucra al sistema nervioso como una neuromatriz para el cuerpo. Esta teoría crea un concepto muy importante como es la participación del cerebro como primer y último órgano en la percepción y procesamiento de los estímulos nociceptivos. El concepto de neuromatriz del propio cuerpo tiene sustento anatómico y funcional en redes neuronales entre tálamo y corteza y entre corteza y sistema límbico, que están determinadas genéticamente y modeladas más tarde por aferencia sensorial producen patrones (procesamiento cíclicos e impulsos nerviosos) característicos denominados neurofirmas. De modo tal que en una red neuronal particular existe una determinada neurofirma. Dentro de esta red existen porciones de neuromatriz especializada en algunos procesos de información relacionados con eventos sensoriales mayores como por ejemplo una lesión descriptos por Melzack nombre de neuromódulos. Estos imprimen una especie de subfirmas en la gran neurofirma. De esta manera la neuromatriz produce un mensaje continuo del cuerpo- todo comenzando por el final, con la experiencia de una unidad corporal, buscando diferenciar el detalle dentro del todo. Así se llega a una muy importante conclusión: no necesitamos un cuerpo para sentir un cuerpo, es decir el cerebro. Cualquiera sea la experiencia sensorial, se puede repetir. Desde este punto de vista nos podríamos preguntar si los neonatos necesitan de la experiencia y si realmente, son capaces de guardar memoria. |


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