|
Pagina 2 de 4 Resultados Se estudiaron 150 pacientes con el diagnóstico de fractura de la base del cráneo. De ellos el 80.6% fue hombres y 19.4 % mujeres, y el número de pacientes fue de 121 y 29 respectivamente.
Los grupos etáreos más afectados fueron los de 15 a 29 años (32.0 %) y de 30 a 39 años (28.0 %) (Tabla 1). Los principales mecanismos de producción del trauma lo constituyeron los accidentes (61.3%), que fueron seguidos por los traumatismos con objetos contundentes (21.3%) y las caídas (17.3%).
En cuanto al cuadro clínico con el que arribaron estos pacientes al cuerpo de guardia, el trastorno de la conciencia fue el más común (86 %), que fluctuó desde la pérdida transitoria del conocimiento hasta el estado de coma. Este fue seguido de la otorragia y la cefalea, presentes en un 76.6 % y 69.3 % respectivamente. El signo de Battle se presentó en 62 pacientes (41.3%) (Tabla 2).
Presentaron disfunción de los nervios craneales 53 pacientes para un 35.3 %. Los nervios más dañados fueron el facial y el vestíbulococlear, y surgió parálisis facial periférica en 20 pacientes (13.3 %) y en 18 (12.0 %) pacientes se vio el VIII par afectado, y fue esto menos de la tercera parte de los pacientes que refirieron hipoacusia en la evolución de su trauma. Asimismo obtuvimos que un 17.4% de los pacientes que presentaron otorragia desarrolló parálisis facial.
El olfatorio se vio lesionado en 9 pacientes (16.0 %), y se produjo hiposmia o anosmia. No se constataron toma de los últimos 4 nervios craneales en este trabajo (Tabla 3).
En relación con el momento de aparición de la disfunción de los nervios craneales se obtuvo: (Tabla 4)
* En la primera semana se desarrolló el 69.4 % de los casos, y fue en las primeras 24 horas un 30.5 %. Solo la anosmia o hiposmia fue referida en su totalidad después de la primera semana y como promedio pasados los 15 días del trauma. * La parálisis facial periférica (PFP) se constató en los primeros 7 días en un 65% y fue inmediata (24 horas) en un 15%. El promedio de aparición fue de 6 días.
La evolución de los casos fue de la siguiente forma: (Tabla 5)
* La anosmia bilateral que persistió por más de 2 meses no se recuperó a los 6 meses, solo fue la hiposmia la que desapareció en ese tiempo (22.3 %). * La disminución de la agudeza visual se mantuvo en los 3 períodos a evaluar por estar en 2 de los casos asociados a fracturas maxilofaciales y por ser este uno de los nervios más delicados en su microestructura. * En los casos de las oftalmoparesias, al mes de evolución se mantenían iguales el 77.7% de los pacientes; a los 3 meses el 75% de las de aparición inmediata no habían variado, mientras que las de aparición tardía todas habían mejorado. A los 6 meses eran dados de alta el 44.4% de los de aparición tardía y ninguno de las inmediatas. * Las PFP que se refirieron el primer día se mantuvieron, aunque mejoradas, a los 6 meses de evolución; mientras que los de aparición tardía habían mejorado en un 70.5% de los casos a los 3 meses y en un 82.3% eran dados de alta a los 6 meses. * La toma del VIII par evolucionó así: al primer mes, los casos de aparición inmediata se encontraban igual en un 72.7%, mientras que los de aparición tardía ya oían mejor en un 28.5%. * En cuanto a los pacientes con sordera inmediata solo se recuperó el 18.2% a los 6 meses y quedaron sordos el 27.3%.
De forma general, al mes se encontraban mejor el 19.4% de los pacientes que presentaron disfunción de los nervios craneales de aparición tardía y solo 3 pacientes de aparición inmediata (15.0%). A los 3 meses el 75.8% de todos los de aparición tardía se encontraban mejor o recuperados, mientras que permanecían sin cambio el 56.6% de los casos afectados de forma inmediata.
A los 6 meses se había recuperado el 60% de los casos afectados tardíamente y solo 2 pacientes de aparición inmediata (10.5%); mejor se encontraban el resto del primer grupo (afectados tardíamente) con excepción de los casos de anosmia que se mantenían sin cambios (2). Del grupo inmediato permanecía igual en este tiempo el 26.3% de los casos. En cuanto a la lesión cerebral asociada a las FBC tuvo un mayor porcentaje la conmoción cerebral (31.3%) y la contusión cerebral un 29.3%. No hubo manifestación clínica de lesión cerebral en un 26.6% de todos los casos estudiados.
Otras complicaciones de las FBC además de las ya mencionadas, fueron la hemorragia subaracnoidea y la cefalea postraumática como las más frecuentes; seguido de 2 casos con epilepsia y 1 caso con fístula de líiquido cefaloraquídeo y meningoencefalitis/ mielitis transversa respectivamente.
Los medios diagnósticos utilizados fueron la radiografía de cráneo en vistas AP, lateral y Towne en el 94% de los pacientes, que fue negativa en el 68% de los casos y útiles en 45 pacientes (32%). La Tomografía Computarizada (TC) se utilizó en el 25.3 % de los pacientes, que fue positiva en un 79 % de ellos, aunque en su gran mayoría sirvió para el diagnóstico de lesiones cerebrales asociadas (contusión, edema, hematomas) (Tabla 6).
Para valorar la afectación de los nervios craneales se utilizaron 32 audiometrías, y fue positiva en el 56.2 % de los casos, ayudándonos a descartar otras causas de hipoacusia. Fueron utilizadas 20 Electromiografías Faciales realizadas al 100 % de los casos con PFP, a los 2 y 4 meses posteriores al trauma, y fueron positivas todas ellas. También 3 Potenciales Evocados Visuales a todos los casos que refirieron disminución de la agudeza visual que fue también, positivos en todos los casos.
La estadía hospitalaria fue de 9 y 11 días como la media para los afectados de los nervios craneales y los no afectados respectivamente.
|