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Pagina 3 de 4 Discusión Todos los trabajos revisados y relacionados con traumatismos, exponen que el sexo masculino es el que está sometido a una mayor incidencia del trauma craneal, lo cual coincide con nuestros hallazgos (4, 5).
Las edades jóvenes son las que se enfrentan a un mayor riesgo al traumatismo craneoencefálico severo. Se relaciona esto con la mayor actividad física y laboral que existe a estas edades, así como con el alto índice de accidentados, fundamentalmente del tránsito presentes en estos períodos, y es la causa del 61.3 % de las fracturas de la base del cráneo que se presentaron en la muestra. Llama la atención el alto porcentaje de personas que padecieron de esta patología debido a un objeto contundente que golpea el cráneo (21.3 %). Ramiro Pereira (6) encontró que estas fueron las causas más frecuentes, también, en sus estudios. En relación con la toma de nervios craneales, fueron afectados 53 pacientes para el 35.3 %, Rodríguez Gómez, encontró 34 pacientes afectados de sus 200 casos (17 %). Coincidimos también con este autor en que el I, VII y VIII par son los 3 nervios más frecuentemente afectados. Autores españoles (4) refieren que un 20 % de los pacientes con otorragia desarrollan parálisis facial periférica de ese lado. En este estudio se obtuvo el 17.4 % de los pacientes con otorragia desarrolló esta afectación.
La aparición tardía de la anosmia e hiposmia se relacionó con los trastornos de conducta o conciencia que presentaban estos pacientes, que no permitieron una adecuada exploración de este par en un inicio. En la bibliografía revisada (6,7), la parálisis facial periférica tiene un promedio de aparición entre el tercer y cuarto día y la lesión del nervio olfatorio es referida tardíamente, como lo fue en este trabajo.
Rodríguez Gómez encontró que a los 6 meses se había recuperado el 22 % de los casos de aparición inmediata, el 96 % de los que aparecieron después de las 24 horas y el 100 % de los de aparición tardía. Otros autores refieren que el II y el III nervio evolucionan bien, pero pueden requerir de varios meses. La PFP aparecida tardíamente se debe recuperar en 6-8 semanas. La recuperación completa se produce en el 75 % de los casos; incompleta o parcial en el 15 % y es permanente en el 10% de los casos.
Diferentes autores coinciden con este estudio, en que la hemorragia subaracnoidea (8) y la cefalea postraumática, son las complicaciones más frecuentes después de la disfunción de los nervios craneales. Otras complicaciones presentadas por el trabajo y mencionadas en la literatura son las fístulas de L.C.R. y la epilepsia (9,10). Por lo que se evidencia en el trabajo, los estudios radiológicos habituales no son útiles en el diagnóstico de las FBC, solo en un porcentaje pequeño donde se visualizan líneas de fracturas que se irradian a este sitio y en el caso de las fracturas de la escama occipital en la vista Towne tienen utilidad. Rodríguez Gómez obtuvo en su trabajo el 57 % de las radiografías normales y el 43 % de positividad. Murshid (11)(obtuvo en su trabajo solamente el 11 % de positividad en las radiografías de los pacientes que presentaron un trauma craneal menor (escala de coma de Glasgow de 13 –15).
La TC en este medio tiene su mayor valor no en el diagnóstico de la fractura en sí, sino en la visualización de las lesiones asociadas presentes en estos pacientes. Actualmente con el advenimiento de equipos de mayor resolución e imágenes en 3ra. dimensión, la TC puede revelar los lugares de fracturas con mayor nitidez (12,13,14).
Después de finalizado el trabajo se puede plantear que predominaron los hombres con esta afección. El 86 % de los pacientes arribó a cuerpo de guardia con algún grado de toma de la conciencia, la disfunción de nervios craneales se presentó en 53 casos, y evolucionaron mejor las que se desarrollaron pasadas las 24 horas. La conmoción y la contusión cerebral fueron los cuadros con que mayor frecuencia se asocian las FBC.
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