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La Bioenergetica; el cuerpo, la expresion y la terapia Print

Propio del individuo orgulloso, de la persona que se mantiene tiesa y rígida, del sujeto que tiene miedo a ceder, porque considera que ceder es sinónimo de rendición.

La rigidez se convierte en defensa contra cualquier tendencia masoquista interna.

Tienen una fuerte carga energética.

Poseen un cuerpo proporcionado y armonioso, con ojos brillantes.

Tienen aspiraciones mundanas, son ambiciosos, competitivos y agresivos.

Los terapeutas bioenergéticos dicen encontrar en los sujetos poseedores de este tipo algún trauma importante relacionado con la experiencia frustrante en la búsqueda de satisfacciones eróticas, especialmente a nivel genital, que suelen identificar con la prohibición de la masturbación infantil.

“La rigidez de la espalda denota una resistencia inconsciente, una oposición a rendirse o darse por vencido. La rigidez bloquea el desahogo del llanto y el abandono al deseo sexual; el miedo a romperse es fundamentalmente el temor a entregarse y rendirse. Es importante que el paciente establezca asociaciones que le permitan comprender de donde procede su miedo” (Lowen, 1.975)

La tensión es consecuencia de la imposición de una fuerza o presión en el organismo, el cual reacciona a esa fuerza o presión movilizando su energía.

La tensión afecta de modo adverso no solo a la salud emocional, sino también a la salud física del sujeto.

“Toda tensión muscular crónica representa una tensión continuada sobre el cuerpo. Una tensión constante ejerce un efecto destructor sobre el cuerpo. No importa cual sea la índole de la tensión; el cuerpo reacciona a una tensión aguda, descargando las hormonas medulares adrenales que movilizan la energía del cuerpo para hacer frente a la tensión. Cuando esta constituye un daño físico al cuerpo, la reacción de alarma adopta la forma de un proceso inflamatorio. Si esta reacción logra imponerse al daño y eliminar la tensión, el cuerpo se tranquiliza y vuelve a su condición natural homeostática. Pero si la tensión continua, comienza la fase segunda, en la cual el cuerpo trata de adaptarse a la tensión. Esto requiere la presencia de hormonas adrenales corticoesteroides cuya función es antiinflamatoria. Pero el proceso de adaptación necesita también energía, que debe de movilizarse de las reservas corporales. Después viene la fase tercera que se llama etapa de agotamiento. El cuerpo ya no tiene energía para detener la invasión de la tensión” (Lowen, 1977)

Ya que la sociedad actual se caracteriza por someter a los sujetos a una tensión extrema, es imprescindible aprender a proteger nuestros cuerpos y mentes de los efectos perjudiciales de dicha tensión.



 
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