| La Bioenergetica; el cuerpo, la expresion y la terapia |
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Cuando en un niño reprimimos su infantil curiosidad sexual no eliminamos esas tendencias, sino que por el contrario, permanecen en las capas subterráneas de la personalidad emergiendo cuando se les da rienda suelta y entonces son consideradas desviaciones de lo que son meras inclinaciones naturales. La persona es la suma de sus experiencias, quedando cada una de las mismas, registrada en la personalidad y estructura de su cuerpo. Cuando crece el sujeto se van añadiendo capas que permanecerán activas en la edad adulta. Cuando estos registros se muestran accesibles conforman y vertebran una personalidad integrada que está libre de conflictos. Este crecimiento constituye el desarrollo y expansión de la conciencia, la cual se desarrolla en relación con el crecimiento del cuerpo tanto física, como emocional y psicológicamente. El adulto sano es al mismo tiempo infante, niño, muchacho y joven. El deseo y la necesidad de apego y de amor del sujeto, su capacidad creadora, la necesidad que su ánimo siente de estar alegre y el espíritu de intensa aventura existencial están integrados en el sentido que de la realidad tiene, dando origen a los fundamentos de la intima y personal responsabilidad ante su propio devenir existencial, siendo de este modo un ser humano completo y totalmente consciente. La concepción de que la mente y el cuerpo se influían recíprocamente, pero que no estaban directamente relacionados, se deja ver aún en muchos de los sistemas docentes actuales en los que, aun se separan la educación física y la mental. Si mente y cuerpo son uno; ambos deberían ser simultáneamente educados, y educación física y mental deberían formar parte de una unidad educacional. El problema según Lowen está en que aceptamos teóricamente el concepto de unidad pero no lo llevamos a la práctica. La mente de un niño, se supone que, puede ser educada sin tener en cuenta el cuerpo. Pero la experiencia es un hecho corporal. Cuando lo que ocurre en el mundo afecta al cuerpo, el sujeto lo experimenta, pero lo que al sujeto llega, realmente, es el efecto que produce en su propio cuerpo. Es por esto mismo, por lo que las ideas que van surgiendo durante el tratamiento bioenergético son impotentes para producir cambios importantes en la personalidad, ya que no aportan ninguna experiencia corporal importante, lo que sí aportan es información, pero el conocimiento requiere del sentimiento personal y subjetivamente vivido, para convertirse en el entendimiento; entendimiento de los propios avatares existenciales. Una de las funciones importantes de la mente es la de dirigir la atención hacia partes y áreas determinadas del cuerpo pudiendo enfocarla bien hacia dentro o bien hacia fuera. El sujeto sano la podrá variar el sentido y dirección de su atención con facilidad y rapidez, siendo consciente al mismo tiempo de su entorno y de sí mismo. Una meta de la terapia bioenergética es lograr que el sujeto sea consciente del propio cuerpo, siendo esta conciencia del propio cuerpo, la única forma, y el único medio de llegar a tener conciencia de uno mismo y por lo tanto de llegar al propio conocimiento de quien se es. |

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