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La osteopatia y sus distintos campos de accion Print

El campo osteoarticular es la parte más conocida de la Osteopatía, pues todas las técnicas más difundidas se refieren a las correcciones articulares o osteoarticulares. Hasta podemos hablar de una mitología de la corrección osteoarticular.

Bajo el rótulo de Osteopatía se ha hecho cualquier tipo de manipulación, a menudo acompañada de un "crash" sonoro, muy importante para la psicología del paciente y, desgraciadamente, a veces del profesional. En realidad, las correcciones osteoarticulares no tienen nada que ver con un ruido particular. Simplemente, consisten en devolver a un sistema biomecánico osteoarticular, una articulación, por ejemplo una rodilla, un tobillo, una cadera o una articulación intervertebral, su juego fisiológico normal en todos los sentidos. Podemos decir que el trabajo osteoarticular en Osteopatía es el trabajo de] tejido más denso, el tejido óseo y directamente sus participes obligados que son los ligamentos, las cápsulas articulares. Pero ya hemos visto que en Osteopatía nada puede permanecer aislado ya que todo está integrado. Por supuesto, una articulación, un sistema osteoarticular, no se puede bloquear porque sí. Deben reunirse varias condiciones y entre éstas están las reacciones de los tejidos blandos que lo rodean, músculos, tendones, fascias en general.

El esqueleto, si bien constituye el armado sólido de nuestro cuerpo, no existe por sí solo. Es más: el hombre es el único animal, el único ser vivo de la creación que es erguido. No puede serlo sin los tejidos blandos. Intenten ustedes mantener erguido un esqueleto y verán que se derrumba lamentablemente.

La fijación de una articulación, en realidad, se puede describir de tres formas, o podemos hablar de tres grados: primero tenemos la fijación muscular. En regla general, ésta no es muy grave y se puede resolver rápidamente en un individuo sano (por ejemplo, un tortícolis consecutivo a una corriente de aire frío). Si el individuo es bastante frágil va a lograr inhibir esta irritación y la fijación muscular evolucionará hacia una fijación ligamentaria menos dolorosa e invalidante.

Luego tenemos las fijaciones ligamentarias. Puede ser una fijación ligamentaria pura, en que la causa de la lesión se encuentra en el ligamento (por ejemplo, la fijación de un ligamento entre el sacro y el hueso ilíaco).

Por regla general, estas fijaciones ligamentarias no se notan, pero ellas provocan lo que algunos llaman la fijación ligamentaria derivada. Es una adaptación de la fijación muscular. Expliquemos el mecanismo.

La fijación muscular crea una restricción importante de la amplitud de] movimiento: los ligamentos que controlan esta amplitud pierden su elasticidad y se fibrosan. El músculo va perdiendo todas sus propiedades mientras la amplitud ligamentaria no haya sido restaurada. La propiedad esencial del músculo es la elasticidad, y ésta se perdió. La fibrosis ligamentaria se instala muy rápidamente. Todos los profesionales conocen la rigidez articular que sigue a la ablación de un yeso colocado tres semanas antes. Las fijaciones ligamentarias derivadas se ubican principalmente a nivel de la espalda y son muy patógenas por el hecho de la complejidad de las estructuras nerviosas locales y de las relaciones estrechas que existen entre las articulaciones osteo?vertebrales y las cadenas de ganglios simpáticos. Recordemos que el sistema simpático es el sistema nervioso de todas las funciones automáticas de nuestro cuerpo.

Finalmente, tenemos las fijaciones articulares que son derivadas de fijaciones ligamentarias o musculares, dependiendo específicamente del lugar de la estructura enferma.

Una vez que el osteópata puso en evidencia todas las fijaciones de un individuo, va a determinar cuáles tendrá que tratar inmediatamente, cuáles deberán esperar un poco más, cuáles no tendrá que tocar. El tratamiento depende del diagnóstico establecido, no tanto por los síntomas que describe el paciente cuando viene a consultar, sino por la historia de las adaptaciones que sus tejidos cuentan. Por ejemplo, en medicina clásica, la ciatalgía se debe a una alteración de un disco lumbar, mientras que para el osteópata, un problema de disco es un síntoma, tanto como la ciatalgia.



 
"Ante un obstáculo que es imposible de superar, la testarudez es algo estúpido". Simone De Beauvoir
 

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