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LA OSTEOPATIA EN EL CAMPO CRANEAL

Hemos presentado anteriormente a WILLIAM SUTHERLAND, que descubrió el movimiento craneal después de años de investigación.

Durante estos años, acumuló cráneos óseos, los comparó, los estudió, los desarmó. Su casa se transformó en un laboratorio de experimentación invadido por cráneos (lo que su mujer llamó la "época craneal de su matrimonio"). Estas investigaciones lo llevaron a poner en evidencia lo que él llamó el C.R.I., CRANIAL RITMIC IMPULSE, traducido por Mecanismo Respiratorio Primario. Este mecanismo respiratorio primario es un movimiento rítmico de los huesos del cráneo, relacionado directamente con el líquido cefalorraquídeo o L.C.R., las membranas de tensión recíproca intracraneal (la duramadre) y el sacro. El conjunto está puesto en movimiento por una chispa de vida, como decía él, que había que descubrir. Le dio el nombre de movimiento primario porque el M.R.P. es el origen del buen funcionamiento del organismo. Hoy podemos registrar el M.R.P. a partir del tercer mes de la vida fetal y persiste hasta 60 minutos después de la muerte clínica.

El movimiento autónomo que WILLIAM SUTHERLAND descubrió tiene una frecuencia promedio de 12 ciclos por minuto. El tipo de movimiento percibido se llama flexión o rotación externa, extensión o rotación interna. Este M.R.P. es totalmente independiente de la respiración pulmonar. Si pedimos al paciente una hiperventilación o una apnea no se percibirá ninguna modificación en la frecuencia del M.R.P.

Habiendo descubierto el mecanismo respiratorio primario, SUTHERLAND experimentó sus variaciones en función de las modificaciones que podían afecta el cráneo. Fabricó un casco de experimentación y con éste empezó a estudiar desde adentro, en su propio cuerpo, los efectos las consecuencias y los síntomas relacionados con estas alteraciones, estas fuerzas exteriores. Conservando este casco sobre su cabeza días enteros y semanas enteras, cambiando los puntos de apoyo y las presiones, se fabricó cefaleas, trastornos de la visión, síncopes, etc., sintiendo en él mismo cómo se comportan los distintos huesos del cráneo, el sacro y las membranas intracraneales cuando el cráneo está sometido a fuerzas específicas.

Estos experimentos lo llevaron a ampliar el concepto de movilidad craneal y llegar al de movilidad cráneo?sacral. Luego desarrolló un conjunto de maniobras basadas en la fluctuación del líquido cefalorraquídeo y estas maniobras lo aliviaban de los dolores provocados por su casco. Empezó pues a tratar varias patologías en sus pacientes y luego, al cabo de veinte años de experimentación, decidió dar a conocer en 1929 el resultado de su trabajo.

WILLIAM SUTHERLAND devolvió a la mano la importancia que nunca hubiese debido perder en medicina. El decía a los docentes en Osteopatía: "Enseñen a los dedos de sus estudiantes cómo sentir, cómo pensar, cómo ver, y luego, déjenlos tocar".

El M.R.P. no es visible para el ojo, pero es fácilmente perceptible para la mano, aún para una mano sin experiencia. JOHN UPLEDGER D.O. dice que resulta más fácil que una mucama perciba el M.R.P. que un médico, pues el médico queda alejado de las percepciones de su mano por bloqueo conceptual. Ustedes también pueden sentir el movimiento craneal. Pongan sus manos, suavemente, con buen contacto, sobre el cráneo de su cónyuge o de su hijo, sin apoyar. Relájense bien y sentirán este cráneo vivir, inflándose y encogiéndose bajo sus manos en forma independiente de la respiración pulmonar.



 
"Presta atención a los mensajes de tu cuerpo. Si no lo haces, atraerá tu atención, tal vez mediante medidas extremas y dolorosas"
 

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