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Pagina 4 de 8 PRUEBAS CIENTIFICAS DEL MOVIMIENTO CRANEAL Muchos objetan a la Osteopatía craneal que la única forma de percibir el movimiento craneal, el M.R.P., sea por la palpación. Varios equipos intentaron poner en evidencia el M.R.P. por experimentaciones indiscutibles. Un equipo de osteópatas suizos, bajo la dirección de FRANCOIS CORFU D.O., y la "Escuela Suiza de Medicina Osteopática de Lausanne", utilizó la radiología para mostrar el movimiento craneal. Toda modificación de presión o de tracción conlleva a reacciones tricálcicas a nivel del tejido óseo. Este proceso es conocido y verificado. Por ejemplo, si tenemos una presión permanente y constante sobre un pilar articular durante varios años, a este nivel se va a desarrollar una reacción de densificación tricálcica de este tejido óseo que llevará progresivamente a la formación de una osteofitosis reaccional de adaptación al proceso de presión. Pasa lo mismo para un cuerpo vertebral o una articulación de la cadera. Ese es uno de los mecanismos de la artrosis. De la misma forma, podemos analizar un cráneo en función de las concentraciones en tricálcico de fosfato. Podemos pues considerar que mecanismos de tracción o de presión pueden provocar a nivel del cráneo reacciones de adaptación materializados por una variación de la actividad tricálcica. El objetivo de estos trabajos de radiodagnóstico fue intentar objetivar las fracciones óseas probablemente inducidas por uno de los puntos más controvertidos, que es el movimiento craneal. Los tricálcicos de fosfato que son la fracción mineral M hueso (30% del tejido óseo) delatan la función osteoblástica, es decir, las células que fabrican el hueso y que es proporcional a la distorsión biomecánica del tejido óseo. Cada parte del tejido óseo que aumenta su función biomecánica, aumenta su función osteoblástica en el mismo lugar. La consecuencia es que la concentración de tricálcico de fosfato se encuentra aumentada y provoca una densidad óptica que podemos ver en la imagen radiológica. Todos los lugares que contienen una densidad óptica en una zona de unión de dos huesos, es decir, de articulación, testimoniarán una reacción tricálcica en relación con una solicitación mecánica fuera de los límites fisiológicos. Es el caso de una articulación coxo?femoral (de la cadera): si hay una densidad asimétrica a nivel de la articulación, eso significa que hay una solicitación mecánica, no fisiológica, sobre la articulación donde se observa la hiperdensidad óptica. A nivel del cráneo, si estamos en presencia de una densificación tricálcica sobre el borde de una sutura o articulación, podemos pensar que es la consecuencia de una reacción de la función osteoblástica de la placa ósea; es decir que hay una estimulación a este nivel que provoca la multiplicación y la hiperactividad de las células que fabrican el tejido óseo. Entonces, si hay esta reacción es porque hay una estimulación, estimulación que no puede ser otra cosa que un movimiento. Al contrario, si no hay estimulación biomecánica, tenemos una reacción de inhibición de los osteoblastos. Es lo que se llama una osteólisis o desaparición del hueso. Eso es lo que pasa en los cosmonautas que permanecen mucho tiempo en el espacio; viven en estado de a?pesadez, sin que haya sobre su esqueleto ninguna solicitación biomecánica. No hay entonces ninguna estimulación de los osteoblastos. Al contrario, tenemos una destrucción del hueso, pues si el esqueleto no está solicitado por la carga normal del cuerpo, los osteoblastos que fabrican el tejido óseo no se multiplican más y el hueso se va desmineralizando. Si no hay movimiento a nivel del cráneo, no debería haber reacción de los osteoblastos, y sin embargo, observamos que esta reacción existe en numerosos casos.
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