| La osteopatia y sus distintos campos de accion |
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Pagina 6 de 8 Otros investigadores no osteópatas comprobaron también la movilidad del cráneo. El equipo del profesor Dr. CABANIS, en 1990, objetivó la microdinámica de los ventrículos del líquido cefalorraquídeo. Por otra parte, las investigaciones del equipo del profesor Dr. VILLAUDEL del Centro Hospitalario Regional Universitario de Reims, en Francia (1991), probaron la micromovilidad del cráneo. Unas sondas muy precisas de grabación, acopladas a computadoras, registraron, según distintas modalidades, la existencia de micromovimientos craneales rítmicos. Su frecuencia promedio es de 9,7 ciclos y su amplitud de 25 a 50 micrones. El equipo de Reims indica que todos los sistemas sofisticados llegan a las mismas conclusiones. Es interesante subrayar que la frecuencia promedio de los micromovimientos comprobada en el equipo de Reims confirma en forma indiscutible la frecuencia promedio de 9,54 ciclos por minuto grabada por el equipo de GILLES MARIER en Montréal en 1987. Los médicos de Reims se quedaron sorprendidos al encontrar este movimiento en todas las partes del cuerpo y no solamente en el cráneo. Para los osteópatas, eso no fue ninguna sorpresa, como Uds. pueden comprender. La conclusión importante que podemos sacar de estas distintas investigaciones es que el cráneo se mueve. Sin lugar a dudas, en el curso de su trabajo, el osteópata va a revisar cuidadosamente todos estos movimientos de las piezas del cráneo, va a controlar la regularidad, la fuerza, la armonía del mecanismo respiratorio primario y corregir las restricciones de movilidad o los bloqueos que encuentre.
A fines del siglo XIX, en Suecia, un curador llamado THURE BRANDT elaboró un método manual diagnóstico y terapéutico para tratar las afecciones de los órganos del abdomen y particularmente la esfera genital. Sus métodos fueron desarrollados por un ginecólogo francés, STAPFER, que afirma no haber encontrado nunca, o bien muy raras veces, un útero o un ovario en mala posición con una función ginecológica anormal. Independientemente, otro médico francés de la ciudad de Vichy, llamado GLENARD, hizo un estudio profundizado de los órganos y de las vísceras del abdomen y elaboró métodos de examen que permiten determinar las anomalías de funcionamiento. Para él, un abdomen normal es un abdomen elástico y homogéneo a la palpación, que no permite sentir la presencia de los órganos. Así, encontrar intestinos duros, un estómago doloroso, un hígado grueso son fenómenos anormales que indican tensiones, detenimiento circulatorio, trastornos del metabolismo, fibrosis, adherencia, espasmos, etc. GLENARD calcula las amplitudes de los movimientos que hacen las vísceras en la vida normal y estudia sus ejes de movilidad con respecto a sus puntos de inserción. El pone en evidencia que el hígado recorre a cada respiración un cierto trayecto relacionado con el movimiento de pistón del diafragma. Si adicionamos todos los movimientos del hígado en un día, calculamos que éste recorre un mínimo de 700 m. por día. De la misma forma, un riñón, en su balanceo, recorre una distancia de 600 m. en 24 hs. Podemos entender fácilmente que si por una razón cualquiera se restringe o disminuye el movimiento del hígado (o del riñón o de cualquier otro órgano) y que si, en lugar de recorrer 600 m. por día recorre Sólo 300 ó 50 o nada, su fisiología cambia. Este cambio se produce porque cambia también el conjunto de la circulación tanto sanguínea como intersticial y se alteran todas las funciones de eliminación y de movilización del sistema inmunitario. Tomemos algunos ejemplos: una vejiga comprimida por un útero que ha basculado hacia adelante, es decir, en anteversión, provoca cistitis, incontinencia urinarias etc.; un hígado congestionado y fijo fija a su vez el diafragma, alterando tanto las funciones intestinales como las respiratorias y cardíacas. |

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