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3- Ortopedia craneal
Principios y objetivos del tratamiento ortopédico
La aparición de la ortopedia craneal ha supuesto un gran avance en el tratamiento de las deformidades craneales.
Staheli (33) constataba hace más de 30 años (1971) que muchos de los
pacientes afectos de plagiocefalia posicional secundaria a tortícolis
muscular congénito (TMC) tratada mediante cirugía del ECM permanecen
con sus deformidades si no se actúa directamente sobre el cráneo y la
cara.
Ante este cuadro desalentador, Clarren (9) publicó el año1979 la
primera experiencia mundial en el tratamiento ortopédico de la
plagiocefalia posicional. Cuatro de sus lactantes tratados mejoraron
espectacularmente después de 2 y 3 meses de ortopedia, mientras que los
restantes seis casos no tratados los grados de asimetría craneofacial
permanecían invariables entre 4 a 9 meses después de la evaluación
inicial.
Si en el pasado muchas plagiocefalias y
braquicefalias posturales graves han sido tratadas quirúrgicamente, el
camino abierto por la ortopedia craneofacial ofrece una alternativa más
asequible y menos traumática a estos pacientes.
El principio mecánico de la ortopedia craneofacial no
es diferente del aplicado a los campos clásicos de la ortopedia
pediátrica (las deformidades de las extremidades inferiores y las de la
columna vertebral) o de la ortodoncia o la ortopedia maxilar. En
el campo de la ortopedia craneofacial se han diseñado aparatos de dos
tipos, pasivos (o estáticos) y activos (o dinámicos). Los pasivos son
aparatos más estándar, de más fácil fabricación y menor coste, que
acostumbran a ser diseñados localmente en centros ortopédicos u
hospitalarios. Por su parte los segundos tienen la característica de
adaptarse a las deformidades personales de cada paciente y de actuar
activamente sobre los puntos problemáticos del cráneo. Existen en el
mercado varios tipos básicos de estos aparatos.
La base de la ortopedia consiste, por un lado, en la
creación de espacios que permitan el crecimiento de las partes
deprimidas, aprovechando el potencial de crecimiento expansivo del
cráneo y la cara del lactante, y por otro, en la contención ortopédica
simultánea de las partes abombadas compensatorias. El período de
máximo beneficio de la ortopedia está entre los 3 y los 9 meses de
edad, donde podemos conseguir los porcentajes más altos de mejoría,
cercanos al 100%. Entre los 9 y los 12 meses la mejoría sigue siendo
alta aunque no tan espectacular. Y entre el año y los dos años
obtenemos mejorías cercanas al 50%.
Hay un único objetivo general que guía nuestra
atención que es el de normalizar totalmente la deformidad y llevar la
asimetría a 0 mm. y el Índice Craneal a la normalidad, 80. Ahora
bien, éste objetivo general debe ser personalizado en cada caso puesto
que todas las variables que intervienen actúan favoreciendo o
ensombreciendo el pronóstico: la edad, el grado de asimetría, el origen
pre o postnatal, la combinación de dos en una o tres en una
deformidades, el grado de cumplimiento de los padres en tareas básicas
como los ejercicios del cuello, el uso constante de la banda a lo largo
de todo el día y durante todo el tiempo necesario (generalmente 3 o 4
meses), todos éstos son factores que ayudarán o no a una buena
remodelación craneal.
Conseguir que un lactante de 5 meses pase de 15 mm.
de asimetría alta a 2 mm. es un éxito, sin duda, pero también lo es
para nosotros conseguir que un paciente de 15 meses de edad con 22 mm.
de asimetría pase a tener una asimetría residual post-tratamiento de 10
mm. por ejemplo. Con tratamiento ortopédico siempre vemos mejoría
si la edad al inicio es la adecuada. Lo que nunca podemos saber es
hasta donde podremos mejorar.
La respuesta está en el trabajo de los padres y los
cuidadores del equipo, puesto que por parte de los pacientes siempre
toleran perfectamente el uso de la banda.
Todavía se desconoce como influye la remodelación de
la deformidad en aquellos niños con déficits neurológicos al inicio.
Conocemos el resultado estético pero aún nadie ha publicado ningún dato
al respecto.
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