| La Plagiocefalia |
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En los casos en que la deformidad se aprecia al nacer, el bebé acostumbra a seguir descansando sobre la región aplanada contribuyendo a su empeoramiento. Los intentos de colocarlo hacia el lado contrario acostumbran a fracasar. Un bebé gemelo o mellizo con una deformidad craneal debe hacer sospechar antes un origen postural que un origen sinostótico. En la mayoría de ocasiones el bebé nace con la cabeza bien conformada pero se aprecia su predilección a descansar con la cabeza siempre en la misma posición, sea ésta fija hacia un lado (a unos 45º), hacia el cielo o completamente de lado. Esta tendencia acostumbra a permanecer incluso cuando es cogido en brazos. Si el bebé es recolocado al lado contrario de su preferencia, acostumbra a llorar hasta conseguir que los padres le permitan dormir a su gusto. En ocasiones el bebé permanece un tiempo recolocado hacia el lado deseado, pero al poco reincide y sigue reposando la cabeza sobre el mismo lado. A las pocas semanas o meses de vida de permanecer invariablemente en su posición de comodidad, empieza a aparecer una deformidad que empeora lentamente a pesar de todo lo que se haga. Cuando ésta se hace importante, la misma deformidad hace que le sea imposible permanecer con la cabeza mirando hacia arriba o hacia el otro lado. Algunos bebés acostumbran a forzar la posición del cuello hacia atrás (en opistótonos), a doblar la espalda hacia atrás o a empujar con el occipucio la parte lateral de la cama, costumbre que debe ser corregida paulatinamente. Algunos bebés adoptados de países pobres presentan craneotabes (cráneo blando) acompañante o pequeñas marcas cicatriciales que hacen pensar que fueron atados durante largo tiempo a la cama.
Según la costumbre de descanso de cada bebé, hallaremos una deformidad determinada del cráneo y de la cara: |
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