| La Plagiocefalia |
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La verdadera plagiocefalia posterior
por sinostosis lamboidea es muy rara. Muchas plagiocefalias posturales
han sido erróneamente diagnosticada por clínicos, radiólogos y
cirujanos de craneostenosis y sometidas a intervención quirúrgica. En ocasiones estas craneostenosis se asocian a síndromes malformativos (síndrome de Apert, de Crouzon, de Treacher Collins, de Saethre-Chotzen, de Muenke...). En estos casos el diagnóstico clínico prácticamente es visual.
Las deformidades deben ser prevenidas con una buena
política de colocación del recién nacido y del bebé en la cuna
alternando la posición de la cabeza a uno y otro lado durante el
decúbito supino. Métodos de reposición dentro de los 3 o 4 primeros meses de vida, época en la cual son altamente efectivos. Cuando las técnicas de reposición han agotado su efectividad, generalmente a partir de los tres o cuatro meses de edad. Cuanto mayor es el paciente, más difícilmente se consigue la reparación completa intraoperatoria de la deformidad (generalmente por la complejidad de las deformidades adquiridas). En segundo lugar el crecimiento normal del cerebro, una vez liberado el cráneo del corsé de las suturas, puede deslucir un brillante resultado quirúrgico o empeorar algún déficit a nivel de las plastias óseas. Para Persing, el uso de ortopedia craneal ayuda a evitar la recidiva en la cirugía craneofacial o la deformidad secundaria y a mejorar los resultados deficientes (20). Prevención Cualquier recién nacido debe dormir sobre su espalda
con la cabeza girada alternativamente a cada lado, siendo preferible el
decúbito supino (o dorsal) al decúbito lateral. Cuando el recién nacido
está despierto debe ser colocado sobre su barriga para acostumbrarse a
ésta posición en la que hace sus primeros ejercicios físicos
importantes. |
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