La Medicina Antroposófica
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La Medicina Antroposófica surgió como resultado del trabajo conjunto del filósofo y científico Dr. Rudolf Steiner (1861-1925) con algunos médicos y farmacólogos, que acudieron a él con el ánimo de enriquecer su visión de la profesión médica y del concepto puramente mecanicista de la medicina (y del ser humano) que predominaba ya en aquella época.

Con base en la necesidad de disponer de los medicamentos apropiados a ese método terapéutico naciente, surgieron los laboratorios Weleda en 1921. Desde entonces y hasta ahora, un nutrido grupo de médicos y farmacéuticos han desarrollado una amplia gama de medicamentos antroposóficos, pretendiendo complementar eficazmente la medicina alópatica.

La Medicina Antroposófica se practica oficialmente en muchos países de Europa y del resto del mundo, integrada en muchos de los sistemas nacionales de salud y en entidades privadas de salud, incluyendo el reembolso de los medicamentos y el tratamiento ambulatorio y hospitalario.

Una positiva evolución de esta situación está ligada fundamentalmente al incremento de la demanda social y a una mayor difusión de las medicinas complementarias en general.

Una gran parte de los medicamentos antroposóficos están elaborados conforme a métodos homeopáticos, de los cuales toma - de forma diferenciada- la técnica de la dinamización (potenciación) y la designación de las distintas diluciones en base decimal. Sin embargo, tanto la concepción de la "fórmula" y su aplicación terapéutica, así como los procesos farmacéuticos de transformación, se diferencian del resto de los métodos homeopáticos clásicos.

En otros países, la medicina antroposófica también utiliza medicamentos fitoterapéuticos o minerales, o una combinación de ambos.

Como complemento de la terapia medicamentosa, la Medicina Antroposófica utiliza en determinados casos, otras terapias como la balneoterapia, fisioterapia, terapia musical, y otras terapias artísticas.

El sentido del proceso farmacéutico:   exaltar la cualidad del medicamento

Extracto de “La medicina Antroposófica y sus medicamentos” de Heuser, P y Daems,W.F.

La primera tarea del farmacólogo consiste en preparar los medicamentos a partir de las materias primas medicinales. Para el farmacólogo al servicio de la medicina antroposófica, esto significa preparar medicamentos adaptados al ser humano, cuyas materias primas provienen esencialmente de la naturaleza.

Los procedimientos corrientes de fabricación son casi enteramente industriales, y se optimizan en función de criterios técnicos (seguridad y rapidez) y cuantitativos (aprovechamiento máximo de las materias primas, economía, etc). No obstante, estos criterios no son suficientes para transformar las materias primas en medicamentos apropiados para el ser humano. Mientras que no se demuestre lo contrario,  el farmacólogo antropósofo conserva su desconfianza hacia las técnicas modernas no naturales y frecuentemente agresivas (ultrasonidos, turboextracción, mixer, atomización, uperización, liofilización, congelación , vacío, micro-ondas, etc.). En todo caso, estos métodos no se prestan para destacar la cualidad de las substancias, a veces ni la conservan.

Integrar el proceso natural del medicamento

Fundándonos sobre el conocimiento que poseemos de la substancia y las relaciones de curación que hemos podido evidenciar con los procesos mórbidos humanos, tratamos de actuar para que el proceso natural se sobrepase a sí mismo, se transforme y finalmente se integre al medicamento; tales procesos no pueden ser rápidos (señalaremos uno que ¡tarda tres años!) ni agresivos; sólo entramos en consideraciones cuantitativas en la medida que existan exigencias mínimas imperativas en las farmacopeas para esta substancia.

A continuación describiremos los procesos farmacológicos de transformación que utiliza la farmacopea antroposófica, así como un breve resumen del significado de cada uno:

1. Procedimientos que utilizan el calor

La gama de los procedimientos que utilizan el calor comprende:

a) La maceración, extracción en frío, a temperatura ambiente, cuando trabajamos con plantas. En general, es un proceso de disolución que se efectúa con la ayuda de un solvente, que puede ser agua, alcohol, éter, o una mezcla hidro-alcohólica. Hay que distinguir las verdaderas soluciones de las emulsiones. En una solución las sales se disocian en sus electrolitos. Las cualidades iniciales de forma y cohesión desaparecen para dar lugar a nuevas propiedades, tales como el gusto y la actividad química. Este proceso consume calor, en lugar de desprenderlo, como ocurre con la cristalización. En una emulsión, se mantienen en lo esencial sus cualidades originales, ya que es una mezcla de substancias que se mantienen recíprocamente en equilibrio. En el organismo humano, un ejemplo de verdadera solución sería el líquido cefalo-raquídeo, claro como el cristal y exento de albúminas. La mayoría de los otros líquidos orgánicos son emulsiones: la sangre, la linfa, la leche materna. Como lo destaca Rudolf Steiner, los macerados actúan hasta la periferia del polo neuro-sensorial, en la misma categoría que las verduras que ingerimos como alimentos. De esta forma se puede asociar con la primera fase de la masticación, cuando el organismo debe responder para asimilar una substancia que no ha sido sometida a ningún tratamiento térmico.

b) La digestión, calentamiento a 37ºC durante 1 hora. Se corresponde con la primera fase del proceso digestivo, tanto por la temperatura como por el tiempo. La digestio (6) son preparados que desarrollan sus efectos en el campo rítmico de todos los sistemas orgánicos, por ejemplo, en el sistema circulatorio (Onopordon/ Prímula Cp, Convallaria, Crataegus), o a nivel intestinal, o en procesos polares de contracción y relajación que se alternan de forma rítmica (Salix/ Aspidium Cp). 

c) La infusión a unos 90ºC. Etimológicamente significa “verter sobre”, y ocupa un lugar intermedio entre la maceración y la decocción. Mientras que en la maceración se disuelven más bien las sales, en la decocción se aíslan las substancias volátiles “sulfúricas”. En la infusión, prácticamente idéntica a la preparación de un té, la composición de la substancia es sencillamente abierta para destacar el perfume y sabor de los constituyentes  aromáticos “sulfúreos”. El agua hirviente se enfría al caer sobre el producto que se infunde y permite una combinación inestable de variados componentes aromáticos y salinos. Por este motivo la infusión no sólo posee su acción específica, sino que además ayuda a armonizar las funciones desarrolladas por los elementos constitutivos humanos.

d) La decocción a unos 100ºC, somete a los vegetales a ebullición durante media hora,  en refrigerante con reflujo, se emplea sobre todo para las partes duras de la raíz, así como para la corteza de los árboles. Durante el proceso, el elemento líquido se une al elemento gaseoso. El gusto áspero, amargo y salado de la decocción indica qué substancias hemos extraído (principalmente taninos,. amargos y sales). Desaparece todo aroma floral. Los preparados a base de decocciones estimulan el metabolismo de descomposición y eliminación humano. En el polo opuesto, la consciencia recupera su claridad, lo que debemos precisamente a los procesos de deconstrucción del sistema neuro-sensorial.

e) La torrefacción desde 170 hasta 200ºC. Es un proceso por vía seca, que se puede considerar como una “decocción con aire caliente”, realizada en un recipiente cerrado. Al igual que en la infusión, la estructura de la planta no se separa en substancias aromáticas “sulfúreas” por una parte y “salinas” por otra, sino que sólo se abre. A nivel humano, los productos torrefactos estimulan la secreción de los jugos digestivos. Preparaciones típicas son la Spongia tosta y el Equisetum sulfuratum tostum.

f) La destilación, en general consiste en separar y aislar completamente los constituyentes volátiles, sobre todo los aceites esenciales, de la combinación de substancias de la planta. Este proceso de destilación, en el cual las substancias volatilizadas por el calor, son posteriormente condensadas mediante enfriamiento, se utiliza en WELEDA  tanto para metales como para substancias vegetales. En el caso de los metales se destila a temperaturas muy elevadas y disminuyendo la presión del recipiente, para llevarlos del estado sólido al gaseoso. En enfriamiento condensa estos vapores formando los llamados “espejos metálicos”. Los destilados de plantas aromáticas estimulan el metabolismo y la circulación sanguínea. Un efecto similar se observa con los aceites esenciales que sirven para los productos de cuidado corporal.

 g) La carbonización a unos 220ºC, es similar al proceso de fabricación de carbón de leña. Se apila la madera y se cubre a continuación con tierra para dejar pasar una pequeña cantidad de aire. En estas condiciones, la combustión ocurre sin presencia de llamas, es una combustión apagada. Lentamente todo líquido se evapora, las resinas se consumen y én los restos carbonizados aún se puede reconocer las vetas del tipo de madera utilizado. Este proceso se utiliza de forma modificada por WELEDA para producir los “carbo”. La carbonización no ocurre en  el organismo humano, pero existe un proceso que se puede comparar con la desecación previa a la carbonización. Al contrario del proceso natural irreversible, el proceso humano es reversible y consume una gran cantidad de oxígeno: se trata del proceso RENAL. La orina primaria se extrae de la sangre mediante los glomérulos en el cortex renal. Para la sangre, esto equivale a una desecación -principio de carbonización- que a continuación se compensa con la reabsorción de líquidos en la médula renal. Por esta razón los preparados a base de carbo convienen particularmente a los tratamientos de trastornos funcionales renales. Estos preparados dan testimonio de su “sed de aire” cuando se utilizan para trastornos relacionados con el organismo “aire”, tales como meteorismos, fermentaciones dispépticas, etc.

h) La incineración a más de 500ºC. Es la última etapa de los procesos de calor utilizados en farmacia. Como tal, no existe en la naturaleza. Rudolf Steiner considera que ese proceso artificial está emparentado con el proceso respiratorio humano en el sentido del antiguo adagio alquímico: Ubi natura desinit, ibi ars incipit.

La ceniza no se debe producir a partir del carbón. Es necesario quemar directamente la planta y reducirla a cenizas a una temperatura entre 500 y 1000ºC. Toda la energía es liberada, y sólo quedan los compuestos minerales. El ser humano es portador de metabolismos de construcción y de mantenimiento, así como de un metabolismo energético. La substancia física del cuerpo se consume hasta sus constituyentes residuales, ácido carbónico y agua, que serán posteriormente eliminados mediante la respiración, los riñones y la piel. Por este motivo se suele hablar, sin diferenciarlos realmente, de procesos de combustión humanos. Una combustión incompleta implica trastornos respiratorios, que eventualmente se pueden tratar con preparados a base de cenizas, cinis, vegetales. La utilización de plantas incineradas, como la Cinis Urticae, C. Teucrii, etc. es novedosa en la terapéutica y no se debe confundir con las antiguas salia (sales) obtenidas mediante incineración (Sal Absinthii, Sal Rutae, etc.). Que eran así designadas en razón de las sales solubles presentes en la ceniza. Esto es lo que se encuentra en los preparados espagíricos

 

2. Las dinamizaciones

El grupo importante de medicamentos dinamizados ha contribuido a extender una confusión, muy comprensible, según la cual la Medicina Antroposófica sería una suerte de homeopatía. Rudolf Steiner ha rendido homenaje a Hahnemann y a la homeopatía en su introducción médico-histórica del primer curso impartido a los médicos, pero también ha señalado grandes diferencias conceptuales al tiempo que arrojaba luz sobre los mecanismos de acción de la misma.

Sólo el principio de la dinamización y la designación en potencias decimales se han retomado en la materia médica antroposófica. Es precisamente aquí donde residen las diferencias fundamentales entre la medicina antroposófica y la homeopatía.

A continuación de investigaciones teóricas y prácticas sobre la dinamización, se han modificado los procedimientos de fabricación. Es así que:

 - Las agitaciones se hacen exclusivamente de forma manual. Por el contrario, el resto de los laboratorios homeopáticos, confieren esta delicada tarea, corazón del proceso homeopatizador, a una máquina vibradora.

- Los tiempos de agitación han sido alargados y diferenciados según el origen mineral, vegetal o animal de la materia prima.

- se tienen en cuenta la influencia del momento del día y determinadas influencias planetarias.

- las dinamizaciones, hasta la D30 se hacen de una sola vez, sin interrupciones: este principio sólo se deroga en caso de fuerza mayor

- se considera como un solo organismo toda la serie desde el inicio hasta la D30

- las pausas entre las dinamizaciones están determinadas y deben ser perfectamente respetadas

- salvo excepciones, el límite de las dinamizaciones está fijado a un máximo de D30.

Un razonamiento puramente antroposófico atribuye a los tres sistemas fisiológicos humanos los niveles de dinamización de la siguiente forma:

a) las dinamizaciones bajas (hasta la D8, D10) conciernen al sistema metabólico,

b) las dinamizaciones medias (entre D12 y D15) conciernen al sistema rítmico,

c) las dinamizaciones altas (alrededor de D20, D25, D30) conciernen al sistema neuro-sensorial.

 

3. La fabricación de metales vegetabilizados

Los metales vegetabilizados constituyen un grupo de medicamentos cuya producción requiere un período de cultivo de tres años.

Rudolf Steiner suministró las indicaciones sobre las relaciones entre ciertos metales y ciertas plantas, por ejemplo, ortiga/hierro, melissa/cobre, thuya/plata. Esto le condujo a dar indicaciones detalladas para la fabricación de medicamentos tales como la Ortiga Ferro culta, la Melissa Cupro culta, y la Thuya Argento culta, entre otras. En la etapa de la germinación, se riegan los granos o las plantas con un abono metalizado adecuado (hasta la D5) y se les cultiva según los principios de la agricultura biodinámica. Al final de la primera recolección las plantas son elaboradas en un compost. Este compost se mezcla con el humus de los canteros utilizados en la segunda generación de estas plantas. La operación se repite por tercera vez. Esta se recolecta a continuación y se emplea para la fabricación de los medicamentos.

Se considera que este proceso trianual implica una dinamización del metal por parte de la planta. En la actualidad se puede contar con: Bryophyllum Argento cultum; Thuya occidentalis Argento culta; Nasturtium Mercurio cultum; Melissa Cupro culta; Chamomilla Cupro culta, radix; Urtica dioica Ferro culta; Cinis Urticae Ferro cultae; Chelidonium Ferro cultum; Primula Auro culta; Hypericum Auro cultum; Taraxacum Stanno cultum; Cichorium Stanno cultum; Cichorium Stanno cultum, radix; Cichorium Plumbo cultum; Aconitum napellus Plumbo cultum; y Equisetum arvense Silicea cultum. En Francia estas denominaciones se invierten, colocando delante el nombre del metal, por ejemplo, Argentum per Bryophyllum.

 

4. La fabricación de espejos metálicos

Estas preparaciones ocupan un lugar muy particular en la medicina antroposófica. Se denominan ...metallicum praeparatum. Estos espejos metálicos se obtienen mediante la evaporación y posterior condensación (sublimación) de metales como el plomo, zinc, hierro, cobre, oro, cobre, plata y antimonio. En caso de requerir grandes cantidades,  los espejos de oro, plata y cobre se obtienen por procedimientos acuosos.

Para encontrar procesos similares en el ser humano, hay que ir más allá de los fenómenos puramente físicos. Cuando a continuación de un proceso de toma de consciencia, algunas veces doloroso,  se comienza a renunciar a hábitos nocivos para la salud, esto corresponde a un proceso de evaporación; cuando sustituímos estos hábitos nocivos por nuevos hábitos que representan una nueva higiene de vida, esto equivale al subsecuente proceso de condensación.

Los metales que se tratan con procesos de destilación y condensación sufren igualmente una transformación de su estructura cristalina, de igual forma que los humanos cambian sus cuerpos mediante la auto-educación. Estas preparaciones solamente se encuentran disponibles en forma dinamizada.

 

5. La imitación de los modelos vegetales

Las composiciones a partir del modelo de plantas medicinales constituyen imitaciones de los procesos metabólicos que tienen lugar en ciertas plantas medicinales y que juegan un papel fundamental en los procesos de curación en el ser humano. Se les obtiene jugando con la composición y la preparación de sustancias minerales. Aquí la noción de síntesis toma un sentido totalmente diferente; recupera una racionalidad porque ya no se apoya únicamente sobre las propiedades de la materia inerte, sino que se orienta sobre la realidad de los procesos en el reino vegetal.

Tomemos un ejemplo, Rudolf Steiner habló de la cola de caballo (Equisetum arvense) y de sus propiedades curativas, pero no bajo el ángulo de las substancias que esta planta contiene, sino más bien en relación con la función de la sílice y del azufre presentes. Partiendo de esas relaciones entre las funciones, desarrolló un modelo mineral que, fabricado en el laboratorio, se denominó Solutio Siliceae. Es necesario investigar el significado terapéutico de tales modelos vegetales realizados sobre una composición mineral, en la superioridad de las preparaciones minerales sobre las vegetales. En efecto, las substancias minerales alcanzan en su actividad la esfera del YO, mientras que las vegetales solamente alcanzan el nivel del cuerpo psíquico (astral; Cf. Heusser). La Solutio Siliceae se indica cada vez que se revela la necesidad de una terapia prolongada con la cola de caballo. El Equisetum o el Equisetum sulfuratum tostum sería suficiente en el caso de nefritis aguda, de pielonefritis, etc. ; por el contrario, se utiliza el producto elevado al nivel mineral (en forma inyectable) en afecciones crónicas tales como la artrosis deformante.

La lista a continuación indica las composiciones minerales bajo el modelo de plantas medicinales realizados hasta el momento:

 Alcali: Cichorium intybus, planta tota

Solutio Calcii silicicum: Arnica montana, radix

Solutio Ferri: Urtica dioïca , planta tota

Solutio Kalii sulfuratum: Anagalis arvensis, herba

Solutio Sacchari: Chamomilla, radix

Solutio Siliceae: Equisetum arvense, herba

 

Vademécum

En el libro “Fundamentos para una ampliación del arte de curar” el Dr. Rudolf Steiner y la Dra. med. Ita Wegman caracterizan la Medicina Antroposófica. El fondo inicial de las preparaciones del vademécum surge de las indicaciones expuestas por Rudolf Steiner y además, de las necesidades y propuestas de médicos que han trabajado o trabajan siguiendo las orientaciones iniciadas por Rudolf Steiner

Qué es la Salutogénesis?

La Salutogénesis es un enfoque diferente en la medicina, que investiga las fuerzas de autocuración del organismo humano. Por ejemplo, en el caso de una enfermedad infecciosa, más que preguntarse por la causa de la enfermedad, se pregunta ¿Por qué uno se contagió pero el otro no? ¿Qué lo mantuvo sano? Más allá de la prevención convencional, la Salutogénesis concibe la salud como un estado de integración físico, anímico y mental, basado en la activación de las propias defensas del cuerpo, el desarrollo de la resistencia y la capacidad de adaptación al cambio. Se ocupa no sólo de acabar con la enfermedad sino más bien de encontrar los medios para mantener la salud.

El enfoque atroposófico de la salud

La salud evoluciona de un constante balance entre polaridades tales como sueño y vigilia, reposo y movimiento, alegría y pena. Dado que el bienestar depende de la actitud personal ante la vida y las decisiones tomadas en el camino, existen tantos estados de salud como personas. 

Para más información, consulte www.weleda.es.