| Jugar con los niños |
| Escrito por Maria Jose Nuñez Prado |
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No tengo hijos, pero tengo sobrinos, y de momento difiero de lo que decía una vieja de una residencia donde trabajé. Ella no tenia hijos, era soltera, pero no especificaba que entera, luego, nos quedamos con que era soltera pero que alguna alegría se habría dado la buena señora, el caso es que ya de mayor, los sobrinos la metieron en la residencia, porque estaba desarrollando el síndrome de Diógenes, y esta mujer, siempre que la gente le hablaba de las bondades de sus hijos, decía: "Al que Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos". Insisto que yo difiero con ello, porque mis sobrinos me dan la vida, intento escaparme siempre que puedo, algún domingo de los que no trabajo por la mañana me voy con mi hermana mayor y mis dos sobrinos al parque y me desfogo, me monto en el balancín, en los columpios y si la anchura del tobogán lo permite, porque están pensados para niños y niñas sin cartucheras, también me lanzo por el tobogán... acabo muerta y con los zapatos llenos de tierra del parque, porque mis sobrinos van a un parque clásico, con arena y no con esa ridícula goma espuma de los parques modernos para que no se raspen ni cojan bichos. Si no me puedo escapar el domingo, lo intento en cualquier momento, la semana pasada fue el jueves, acabé de trabajar y me fui para allá, creo que ahora que tengo 35 juego mas a lo bestia que cuando tenia 6, no se si es porque ya no tengo vergüenza, porque se que son pocas las ocasiones que tengo para jugar libremente, porque disfruto y saboreo cada minuto de juego como si fuera el ultimo, pero el caso es que juego, burreo, me revuelco por los suelos... me convierto en un sobrino mas... y cuando me voy a mi casa, me voy nueva, satisfecha, desfogada, divertida, relajada y planeando cuando será la próxima vez que pueda volver a jugar así y confío en que cuando tenga mis propios hijos aun tenga fuerzas o al menos que alguna de mis queridas hermanas pequeñas tenga animo aun para ejercer de tía infantil y sin complejos. Es lo que tienen los niños, cuando estoy con ellos me renuevan, me dan la vida, savia nueva, me refrescan, son catárticos, son como resetear el disco duro tras horas de recalentamiento... en la consulta, en el colegio, en la familia, son la esencia, son lo mas puro, lo mejor de esta vida... sean sobrinos, hijos o pacientes. |




