| ¿Un euro de siete? |
| Escrito por Maria Jose Nuñez Prado |
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Ayer participé en la Carrera de la Mujer, convocada con un buen fin: apoyar la lucha contra el cáncer de mama. Sirvió para congregar a un montón de mujeres de todas las edades, nacionalidades y religión con ganas de pasárselo bien, de tener una excusa para reunirse, y ya se sabe que cualquier excusa es buena para darse un paseíto al sol. La llevan organizando varios años, si bien era mi primera. Me impresiono el poder de convocatoria de los medios, porque para ser domingo festivo, convocarnos a una hora muy temprana, todas más o menos vestidas de manera deportiva y equipada con dorsales estábamos ansiosas por participar. Además de las consabidas féminas, no faltaban hombres corriendo con sus parejas e hijos, hombres disfrazados de mujer (cosa que les encanta a algunos y no dejan pasar la oportunidad de ponerse el sujetador mas desproporcionado y maquillarse como putones desorejados para infiltrarse como si fuera una carrera de travestis), perros, niños y niñas y bebes. La organización fue excelente, pero lo triste es que de los siete euros que costaba inscribirse, solo uno, si, un solo euro iba a la lucha contra el cáncer de mama y los otros seis imagino que para otras causas menos lucidas. Era un sentir generalizado, un euro de siete se nos antojo ridículo a muchas, para la causa-excusa de convocación-recaudación. Otro motivo de reflexión es como se convierte la gente en aves de rapiña cuando hay en stand de lo que sea, que da algo gratis. Tras pasar la línea de meta, en el paseo de coches del parque del Retiro, habían colocado varios stands que imagino patrocinaban parte de la carrera, unos daban cerveza sin alcohol, otros un batido, otros una gorra…así varias cosas, pues lo impresionante fueron las colas de gente que se montaron, colas kilométricas, para recibir una gorra que jamás de pondrás, una cerveza que si piensas el tiempo que has tenido que esperar para recibirla habrías pagado su precio multiplicado por dos o tres tortelinis cocidos con una lagrima de aceite en un vaso de plástico. Y aunque he de reconocer que en mi juventud también arrase en alguna feria o convención, cada vez soy más analítica en esas situaciones y no dedico más de 5 minutos de mi valioso tiempo para rapiñar suvenires de puesto en puesto. Sintetizando, si había grandes marcas patrocinadoras, exhibiendo sus logos en vallas publicitarias, camisetas de gente corriendo infiltrada, enormes stands….y solo uno de los euros recaudados de cada inscripción iba para la lucha contra el cáncer… ¿donde habrán ido a parar los otros 6 de la inscripción? Si pensamos que había 16.000 dorsales, es decir 16.000 euros recaudados para la lucha contra el cáncer, que pasa con los otros 96.000, cifra nada despreciable que deberían de ir también a la lucha contra el cáncer de mama o cualquier otro menos conocido pero igual de desolador. A pesar de todo, el año que viene tengo el propósito de ir, y si organizan una para luchar contra el cáncer de próstata, la carrera del hombre, también, me vestiré lo mas histriónico posible y acudiré por una buena causa, aunque solo el 16% de lo que aporte sirva para tan buen fin. |




