En lo profundo de nuestras células, esqueletos flexibles perciben los efectos de la gravedad... y responden de maneras inesperadas.
En lo profundo de nuestras células, esqueletos flexibles perciben los
efectos de la gravedad... y responden de maneras
inesperadas. |
Junio 19, 2002:
La obra "Torre de Agujas" del escultor Kenneth Snelson parece frágil.
Varillas entrecruzadas suspendidas por tensos alambres, se alzan
peligrosamente hasta una altura de 20 metros. Parecería que la estructura
se va a derrumbar o caer de costado. Sin embargo esto no sucede. Cuando
sopla el viento, la Torre de Agujas se dobla, pero no se rompe. Cuando
alguien le da un empujón, regresa a su sitio. La torre es liviana,
resistente y de una sutil hermosura.
Igual que los esqueletos de las células.
Arriba: La Torre de Agujas --
una escultura de 1969 con base en los principios de la tensegridad --
del artista Kenneth Snelson -- vista desde abajo. [más
información]
En efecto, las células tienen esqueletos. No están hechos de calcio
como los huesos que suenan en Halloween. Los esqueletos celulares --
llamados citoesqueletos por los biólogos -- están constituidos por
moléculas de proteínas organizadas en cadena. Los citoesqueletos dan la
forma a las células, las ayudan a mover, y mantienen al núcleo en su
lugar.
Como
la escultura de Snelson, los citoesqueletos poseen tensegridad (palabra
derivada de la abreviatura del inglés tensional integrity, o
integridad tensional). Equilibran la compresión con tensión, y ceden a
fuerzas sin romperse. En la Torre de Agujas, los cables resisten la
tensión y las varillas soportan la compresión. En el citoesqueleto, las
cadenas de proteínas -- finas, gruesas o huecas -- cumplen el rol de los
cables y las varillas. Todas [las proteínas] conectadas forman una
estructura estable, pero flexible.
NASA está interesada en los citoesqueletos porque estos responden a la
gravedad. El peso puede originar tanto tensión como compresión. ¿Pero qué
es lo que sucede (durante un viaje espacial, por ejemplo) cuando el peso
desaparece? ¿Se comportan las células de manera diferente cuando sus
citoesqueletos se relajan?
Don Ingber, biólogo celular de Harvard, es un pionero entre los
científicos que han estudiado este tema.
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Abajo: Citoesqueletos
de células endoteliales humanas brillan en color verde en esta micrografía
inmunofluorescente. Los filamentos convergen en una estructura triangular
que se asemeja a un domo geodésico -- un ejemplo de tensegridad.
"El citoesqueleto percibe la gravedad -- o cualquier tipo de fuerza --
a través de proteínas especiales llamadas integrinas, las cuales se
proyectan a través de la superficie de la membrana celular", explica
Ingber. Dentro de la célula, las integrinas están conectadas al
citoesqueleto. Por fuera, están unidas a un armazón conocido como matriz
extracelular -- una estructura fibrosa a la cual se conectan las células
de nuestro cuerpo.
Ingber y sus colegas han demostrando que cuando las integrinas se
mueven, el citoesqueleto se endurece. Esto fue logrado mediante el
revestimiento de pequeñas cuentas magnéticas, de una tamaño aproximado de
1 a 10 micrones, con moléculas especiales que se unen a las
integrinas. Las pequeñas esferas magnéticas fueron adosadas a las
integrinas y luego se aplicó un campo magnético.
"Las cuentas giraron y trataron de alinearse con el campo, de la misma
manera que la aguja de un compás lo haría con el campo magnético de la
Tierra", explica Ingber. Las cuentas torcieron las integrinas y, como
consecuencia, modificaron la estructura del citoesqueleto. A medida que se
aplicaba más estrés, el citoesqueleto se volvía más y más duro. ¡De hecho,
tan duro que las cuentas no pudieron ser rotadas más que unos pocos
grados!
Darle un estirón a las integrinas no sólo provocó el endurecimiento del
citoesqueleto, sino que también activo algunos genes. "Activar un gen"
significa persuadir a un gen para producir ARN (Acido Ribonucleico)
y proteínas. Esto es importante porque las últimas son las encargadas de
llevar a cabo la mayoría de las funciones celulares. En apariencia,
estirando el citoesqueleto puede hacer que las células cambien de un
programa genético a otro.
Antes del experimento con las cuentas magnéticas, el grupo de Ingber en
Harvard ya había descubierto una relación entre la geometría de la célula
y su comportamiento. En un experimento, células vivas fueron forzadas a
tomar diferentes formas -- esférica o aplanada, cuadrada o redonda -- al
ser colocadas sobre pequeñas islas pegajosas de matriz extracelular. Las
células chatas y elongadas tendían a dividirse. Las células redondas y
apretujadas tendían a morir.
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Derecha: El
citoesqueleto da a los glóbulos rojos su característica forma aplanada.
[más información]
Ingber dice: "La reestructuración mecánica de la célula y el
citoesqueleto aparentemente le dice a la célula qué es lo que tiene que
hacer".
Células muy aplanadas con citoesqueletos tensos perciben de alguna
manera que se necesitan más células -- para cubrir una herida, por
ejemplo. Células más redondeadas y apretujadas, detectan un problema de
superpoblación y deciden que es tiempo de morir y dar lugar a otras. En
ambos casos, las células están respondiendo a un sistema de control en el
cual el citoesqueleto, modificando su forma o estructura, señala cambios
en las funciones celulares.
Las implicaciones potenciales de esta investigación son enormes -- y no
sólo se limitan a los viajes espaciales. Esta investigación ya ha
conducido al desarrollo de un posible tratamiento para el cáncer basado en
el cambio de la forma celular.Y también podría ofrecer nuevos tratamientos
para la osteoporosis, enfermedades cardíacas, problemas pulmonares y
anormalidades en el desarrollo. Cada tejido del cuerpo, dice Ingber, puede
desarrollar una enfermedad como consecuencia de una respuesta anormal de
las células a fuerzas mecánicas externas.
"Tratando de entender como las células perciben la gravedad,
descubrimos aspectos totalmente nuevos de las funciones celulares".
Izquierda: Donald Ingber de la
Escuela de Medicina de Harvard (Harvard Medical School).
Ingber cree que la tensegridad es un principio fundamental de
organización de todo el mundo físico. Estructuras con estabilidad propia
se forman espontáneamente a diferentes escalas -- los citoesqueletos son
sólo un ejemplo. Otro serían las moléculas esféricas de carbono llamadas
"Bolas de Bucky" (o "BuckyBalls" en inglés) que se asemejan a pelotas de
fútbol atómicas. Las moléculas de arcilla también se organizan en patrones
de tensegridad que algunos científicos piensan sirvieron de soporte para
las primeras formas de vida microscópica sobre la Tierra. Aun el mismo
universo, con sus agujeros negros (compresión) y galaxias enlazadas por
fuerzas gravitacionales (tensión), puede ser una estructura que sigue los
principios de la tensegridad.
"En alguna ocasión di una charla en NASA sobre la evolución biológica",
recuerda. "La última diapositiva de mi presentación fue una foto del
universo: inmensas agrupaciones de galaxias. Al lado, había una foto de
una célula capilar sobre un recipiente, formando una red de conexiones.
Las dos imágenes eran idénticas".
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