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Postura de la embarada durante el parto Print
Aspectos fisiológicos

Existen numerosos estudios donde se comparan fisiológicamente las ventajas de la postura vertical frente a la horizontal, entre las más significativas podemos destacar:
  • El peso del útero aumenta la presión sobre la arteria aorta, la vena cava inferior y los vasos retro-perineales en la posición horizontal. Esto provoca, entre otros efectos para la mujer, una disminución del oxígeno que recibe el feto alterando el ritmo de las contracciones, pudiendo llegar al sufrimiento fetal si el período expulsivo se prolonga.
  • En la postura horizontal los miembros inferiores permanecen inmovilizados y actúan como “peso muerto” impidiendo los esfuerzos para el empuje. En la posición vertical al estar apoyados estes miembros, sus músculos y los abdominales pueden ejercer mayor fuerza.
  • La actividad contráctil uterina tiende a ser más débil en posición horizontal en relación con la posición vertical.
  • La posición de litotomía con las piernas colgando estira demasiado el periné, pudiendo favorecer los desgarros.
  • El cóccix es comprimido contra la cama, que lo fuerza hacia delante estrechando la salida pélvica, lo que provoca mayor dificultad y duración de la expulsión.
  • En la posición acostada la mujer debe empujar al bebé hacia arriba, mientras que en vertical es ayudada por la fuerza de la gravedad favoreciendo el descenso del feto.
  • El parto en posición vertical, como resultado de las razones expuestas, se acorta sensiblemente y proporciona beneficios psicoafectivos como menos dolor (o ausencia de la misma), sensación de libertad y mayor satisfacción luego del parto.
Entonces, si desde el punto de vista puramente médico tenemos el visto bueno para la posición vertical (hasta la OMS reconoce sus ventajas), podríamos profundizar en aspectos ergonómicos para esta postura.

Condiciones idóneas, posturas primitivas

Como dice en el libro 'La revolución del nacimiento.' la autora Isabel Fernández del Castillo: «El parto es un proceso involuntario, dirigido por el cerebro mamífero primitivo. No se puede 'ayudar' a que se produzca un proceso involuntario, de igual manera que no se puede 'ayudar' a otra persona a dormirse; tan solo se pueden crear las condiciones idóneas para que tenga lugar espontáneamente».

Aquí es donde podría entrar en juego la ergonomía e intentar crear esas condiciones idóneas.


 
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